Enero en julio y una tormenta de 2 meses
Viajar por el mundo con los ojos permanentemente llorosos.
En la multitud del metro, en las calles atestadas de gente, en las calles vacías.
Viajar con esta tristeza de compañía.
Solo y mi tristeza.
Es menos poético de lo que parece.
Cada día que pasa, cada pequeño escalón es un reto.
No me quejo, pues es fácil despertar cada día y sentirla ahí.
Unos días más presente, otros apenas la adivino.
Vamos por los pasillos hablando con las personas.
Acariciamos gatos en la calle y nos mojamos cuando llueve.
Son largos días de verano y sus calles empapadas.
