En enero
Así describía yo mis días contigo.
Con onzas de una tinta azul
que manchaba las manos
que se pasaba al otro lado del papel
que manchaba mis labios de sangre seca
Cálidas descripciones de un pasado que se ha torcido
las húmedas paredes de la memoria han hinchado
esa suave veta donde se dibujaba
nuestro primer silencio,
el reflejo de la tristeza en mis ojos
siempre verdes,
el nudo de la enfermedad que nos consumió.
El como van las palabras,
lo dicta solo el capricho de mi enojo,
de mi despecho,
de la furia que destrozaría mil papeles hace varias tardes.
También habrá letras que escapen,
en una lagrima. En un inoportuno dolor en el pecho.
Pues ya solo se querer desde el dolor.
Afuera un gato llama con insistencia pues la tarde termina. El frío en las manos y mi ventana.
Se han separado un par de oraciones del papel.
Su destino es secarse en un trazo borroso en el piso.
Por descuido.
Porque, así, por decirlo, eran mis días contigo.
Con onzas de una tinta azul
que manchaba las manos
que se pasaba al otro lado del papel
que manchaba mis labios de sangre seca
Cálidas descripciones de un pasado que se ha torcido
las húmedas paredes de la memoria han hinchado
esa suave veta donde se dibujaba
nuestro primer silencio,
el reflejo de la tristeza en mis ojos
siempre verdes,
el nudo de la enfermedad que nos consumió.
El como van las palabras,
lo dicta solo el capricho de mi enojo,
de mi despecho,
de la furia que destrozaría mil papeles hace varias tardes.
También habrá letras que escapen,
en una lagrima. En un inoportuno dolor en el pecho.
Pues ya solo se querer desde el dolor.
Afuera un gato llama con insistencia pues la tarde termina. El frío en las manos y mi ventana.
Se han separado un par de oraciones del papel.
Su destino es secarse en un trazo borroso en el piso.
Por descuido.
Porque, así, por decirlo, eran mis días contigo.
