Enero mes octavo
Te di el nombre más asombroso que mi mente pudo imaginar.
Con solo recordarlo, mi corazón se inquieta y me golpea con fuerza en el pecho.
Te di la voz y la luz.
Te di mil flores y mil canciones,
cada una más bella que la otra.
Ese fue el pacto que sellamos cuando, por error, comenzamos este viaje sin destino.
Te hice cómplice de unos crímenes terribles.
Ensucié tus manos.
Tus bellos ojos vieron al destino y se tornaron grises.
Pero nunca tu corazón se mancilló por la mentira.
Algún día diré ese nombre otra vez,
pero ya no vendrás a mi lado.
