Enerocembre en septiembre de temblores
Estoy tan roto
que las piezas se me separan,
acumulan polvo.
Me juraba que algún día este error llegaría a su fin,
pero no tuve el valor.
Esa oportunidad ya no es.
Dejé de soñar.
Ya no quiero la paz.
Tan solo quiero dormir hasta que todo haya pasado.
Hasta que me hayan olvidado.
Lo que fui,
mil personas:
ingenioso, divertido, cruel y retorcido.
La verdad, solo cumplía mi papel
de la mejor manera.
Con un poco de arte, pero nunca con estrategia.
Amé con furia,
viví con miedo.
El resultado:
hoy
ella ya no está aquí.
Yo me fui hace mucho.
Cuando ella lo hizo.
Y gritar “te amo”
no resuelve nada.
Me pongo de pie…
El viaje comienza tarde
y, después de décadas,
llego a mi fin.
